viernes, 24 de junio de 2011

El orden que nunca respeté



Estaba rodeado, eran una y mil razones por las que llegue a este lugar, no era mas que una vieja cabaña... la nostalgia me arrastró de los pies para recordar que tan fragil era y que tanto lo habia olvidado... ver todos esos recuerdos pegados en la pared hace que se me humedezca la cara, ¿como es posible que alla afuera pediera tanto tiempo?.. fue tan simple saltar del tren, arrancando de tus brazos, y llevandome tu vida... pensar que eso poco a poco fue arrancandome la mia, era la forma de equilibrar el mundo, un choque de fuerzas que poco valió la pena hasta este momento, rodeado de sirenas y las ganas de asesinarme suenan afuera, cuando los verdugos del nuevo siglo tienen el poder de tu vida en un arma... es cuando valoro todo esto, todo hasta este momento, dificilmente me puedo quedar aqui, donde esta todo lo que fui y posiblemente todo lo que seré...

Esta casi oscurenciendo y las ganas de comer y descansar me abandonan, y las ganas de aferrarme distorcionan mi juicio, he quebrado una regla y ahora tengo que pagar, pero... yo no quiero pagar, quiero dar, pero ya es tarde, nadie me escuchara a estas alturas, un arma me vuelve un asesino, y una cuerda me vuelve un suicida, solo las manos vacías me convierten un arrepentido... lo mejor sera entregarme...

No me gusta este pasillo, parece un hospital, pero parece que atienden personas locas, porque una me dijo: no te preocupes, nosotros te entendemos, a lo que grite desesperadamente, no quiero que me entiendan, solo devuelvanme lo que se me quito, pero claro... a estas alturas era imposible... solo quiero correr una ultima vez, no quiero estas cadenas, solo basta con una mano que me lo prohiba, un susurro que me dijera que no esta bien, y una abrazo que me dijera que todo iba a estar mejor... que ironia, solo pedia algo para siempre, y lo unico que quedo es la culpa de pedir algo eterno...

¿Un ultimo deseo? pregunto el juez, a lo que respondí: No se lo cuentes a nadie.

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